Colapso en la parrillada de la ACTC

Cuando organizas un evento donde la cantidad de población residente se multiplica debido al interés que genera, lo mínimo que puedes hacer es intentar poner todo lo que este en tu mano para poder sacar adelante el evento. El colapso que se formo ayer fue largo y eterno para poder recibir el plato acordado.

Buenas eran las intenciones que tenían los miembros de la ACTC cuando organizaron, entre otros eventos para estas fiestas, la parrillada que daría de cenar a 400 personas. De nada sirven las buenas intenciones cuando la empresa que contratas para realizar la parrillada se presenta mas tarde de lo acordado, con intenciones de dar de cenar a 400 personas sin los medios suficientes y cuando los propios trabajadores contratados se ausentan durante la preparación de la comida del ‘puesto de trabajo’. Es cierto, que la empresa tenía buena fama en otros lugares, quizás lo de hoy solo haya sido un mal día.

Una minoría devolvió las papeletas que había adquirido previamente a miembros de la ACTC, que sin ningún reproche ni tardanza, procedieron a la devolución del importe de la misma.

La ACTC es una asociación sin ánimo de lucro, pero decir solo esto es poco, porque no todo es dinero que los miembros de la misma pudiesen ganar por organizar los eventos que realizan, ya que también influye el tan valioso tiempo que uno invierte sin esperar nada a cambio, a lo mucho, un gracias, sin hablar de los quebraderos de cabeza a mayores que puede generar organizar para intentar satisfacer a la mayor cantidad de personas, ya que a todos, es imposible.

Miembros de la ACTC, salvaron los muebles sacando el trabajo adelante, arrimando el hombro a pesar del frió y la lluvia.

 

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